jueves, 15 de agosto de 2013

Athabasca Falls: “El agua de los dioses”



Por Nila Capetillo
Fotos: Sandy,  María Barton y la autora.

Temprano en la mañana  dejamos atrás la hermosa ciudad de Edmonton, capital de la provincia de Alberta, Canadá. Luego de transitar más de 290 kilómetros paramos en el pueblo de Canmore en Calgary,  al oeste de Alberta, donde comenzamos a observar  las Montañas Rocosas canadienses,  con sus elevadas cumbres ubicadas entre las provincias de Alberta y British Columbia.
Canmore, Calgary, Alberta



                                                                                 
Canmore,Alberta
A simple vista se distingue el agua que brota y desciende de las montañas en chorros aparentemente angostos, un hecho admirable que se repite en la cordillera, al transitar  decenas  de kilómetros por la Carretera Transcanadiense
(Trans-Canada Highway) cuya ruta principal cubre más de siete mil ochocientos veinte kilómetros, se considera la tercera autopista  nacional más larga del mundo.

Vamos al  Parque Nacional de Jasper, provincia de Alberta,  donde se encuentra, entre otras bellezas, el   paisaje natural Athabasca Falls, situado en  las Montañas Rocosas de Canadá. Atrás quedaron al suroeste el pintoresco pueblo de Canmore y el Parque Nacional de Banff, para continuar  viaje por la Autopista Nacional,  497 kilómetros que ahora nos separan de la ciudad de Kamloops en la provincia British Columbia, tomamos  descanso, para proseguir la distancia de   447  kilómetros más hasta llegara   la localidad de Jasper donde está  Athabasca. Falls.
Localidad de Jasper
Athabasca Falls, se localiza en el Parque Nacional de Jasper. In situ el alma se pierde  en los por qué y los cómo de tan asombrosa naturaleza. El  agua  en su  recorrido cuesta abajo   formó el  largo Río Athabasca, nombre dado por los originarios de estas tierras. Al pasar  el agua por  un  pronunciado desnivel del terreno en la localidad de Jasper, es impactante  contemplar el espectáculo que nos brinda la Cascada del Athabasca. 
Athabasca Falls, Parque Nacional de Jasper, Alberta, Canadá











El potente chorro se encrespa hermosamente, luego   cae con fuerte ruido   en lo  profundo, el agua sigue  su curso por el sendero estrecho, hasta reorganizarse,  metros después  alcanza la amplitud que delinean   las márgenes del río, que  nos entrega  una de las más bellas fotografías de la  anchura de su cause  y color. De esta forma el Athabasca  muestra su victoria cotidiana, son  cientos de  años de batallas, tocando su sinfonía minuto a  minuto,  un misterio que no te permite olvidar el sonido  ni la imagen que tienes frente a ti, la catarata del Athabasca es un gran  tesoro. A más de mil quinientos metros  de altitud nace el  caudaloso Río Athabasca, que brota desde  el Campo de Hielo Columbia (Columbia Icefield), glaciar compartido entre  las provincia de Alberta y British Columbia, Canadá.

Los caminos que rodean la cascada son seguros,   permiten hacer sin peligro  las fotografías desde varios ángulos de esta maravilla, cuyas rocas han sido  cinceladas por el agua y el hielo,  como  si la hubieran esculpido  manos divinas hace miles de años. 
Athabasca Falls, Parque Nacional de Jasper, Alberta, Canadá
                         
Asimismo, llama la atención la senda vecina al Athabasca, un túnel   estrecho   de lo que  fuera  un río ancestral,  las rocas al descubierto cuentan parte de esta realidad que nadie quiere perderse, son cincuenta y nueve escalones    que se deben descender para andar  por el camino  que durante  siglos  sirvió de vía  a las  cristalinas aguas, que con el paso del tiempo abandonaron este  sitio  espectacular.

 Después de  dejar atrás las fallas y completar los casi 60 peldaños,   se  accede a un tramo  de la margen izquierda  del Río  Athabasca y a los bosques de coníferas que lo abrazan, una zona   muy concurrida en el verano y escenario natural  que también  disfrutan los osos, que vienen aquí porque es un lugar tranquilo, según reza un cartel  que aparece en este lugar. No olvidaré  a  aquel joven pensativo, que  con su niña  sobre su espalda, protegida con  completa seguridad, miraba fijamente  la caída del río,  lo escuche cuando  dijo: _“¡Que poder¡ ¡ mira el agua de los dioses¡”.

                                                                                       
"el agua de los dioses"...huecos que demoraron miles de años en formarse
Se dice sencillo, pero  cuesta trabajo  despedirse de este lugar. Cuando se mira  hacia abajo, el corazón arde al   presenciar uno de los espectáculos más bellos de la Creación,  no  tanto  por la altura sino por el poderoso chorro  de agua, que se observa una y otra vez, sin provocar cansancio a nuestros  ojos, por el contrario, en unos minutos  vienen a la mente diversas interrogantes e imágenes que permanecen en la mente. 
Río Athabasca, a pocos metros de su Cascada

El joven se ha  adelantado unos pasos, se detiene nuevamente a contemplar  los huecos profundos, habla otra vez con voz audible: “_ ¡que poder¡  es increíble, durante 365 días, sin que se pare ni se agote el agua”, dice satisfecho, para continuar su andar .
Senda de rios muy  antiguos, camino a los 59 escalones para encontrarse 
con la margen izquierda del  Athabasca




Nos adentramos  este  sendero que exhibe  las huellas dejadas por un río antiguo, que forma parte del programa de visita a este sitio patrimonial.

Convergencia de los ríos Miette y Athabasca, Parque Nacional de Jasper
Al  alejarnos  de la Cascada vimos a  un  intrépido grupo de hombres, mujeres y niños  junto al guía, casi listos para  hacer  rafting, aventura de valientes que quieren navegar y salpicarse de cerca  con el agua  cristalina  del Athabasca,  que luego de dejar atrás su  caída fortísima sobre las rocas, se da un ligero  descanso  y  va  transitando por su curso natural hasta alcanzar   mil 231 kilómetros de longitud y  desembocar  en el Lago de su mismo nombre.Experiencia para recordar a Canadá, nación bendecida,  tierra a la que llaman  “país de los grandes lagos”. Y como dijera aquel joven: “.... el agua de los dioses”.










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