sábado, 21 de mayo de 2011

Ser sencillo

Cada día tiene su felicidad. Hay retos que aparecen de imprevisto y la mejor manera de afrontarlos es llenarnos de una dosis elevada de paciencia y fe, confiados en que saldremos adelante. Hay desafíos que sabemos debemos cada día sobrepasar en victoria. Ser sencillo por la gracia de Dios nos depara en determinadas situaciones momentos de especial disfrute. Por lo general, utilizo el favor de la botella, es decir pedir un chance en el semáforo a cualquier chofer, y en otros casos tomo un taxi para desplazarme en algunas gestiones y muchas veces regresar del trabajo, no faltan aquellas personas que amablemente me auxilian en este trajín que aumenta todos los días los miembros de este club de amigos anónimos, no obstante ellos saben que les agradezco su favor de facilitarme llegar a mi casa, al hospital, y en ocasiones al trabajo porque esas personas se muestran dispuestas a ayudarme a aliviar mi limitación física. Ser sencilla me ha dado el amor de mucha gente, porque cada día yo quiero parecerme a la extraordinaria sencillez, de Jesús, eso de lavarle los pies a sus discipúlos o de llorar por la muerte de su amigo Lázaro, estremece mi corazón,al que aún le faltan latidos para llegar a ser como él de Jesús, maestro de sencillez que al imitarlo nos hace grandes ante Dios, quien ve en nuestra manera de comportarnos una aptitud buena para tratar a todos con amor. Dios anda donde menos te lo imaginas: en la intercepción de dos avenidas donde cojes botella como yo, en la mirada de un niño, en la mano extendida de un mendigo, ante los pasos rápidos de una mujer necesitada porque anda sola al cuidado de sus hijos y va rumbo al mercado en busca de alimentos, en los ojos de un hombre que barre la calle de tu cuadra, o aquel que aparentemente loco va con la palabra en voz alta saliéndosele de su boca a chorros de agua viva, gente sencilla que reparte luz a su paso por donde algunos no alcanzan a ver que Jesús es tan normal que en su maravillosa divinidad nos hace ser sencillos. He visto a Dios esta tarde en las ramas de los árboles que cubren de sombra el banco donde a veces me siento e imagino como el Creador pudo hacer perfectas las hojas del Ocuje bajo el cual me protejo del sol mientras descansa mi cuerpo que ya tiene su armadura gastada, momentos que me permiten conversar con otros que alcanzan un pedazo libre del banco para contarme algo de su vida o simplemente escucho su silencio. Ser sencilla me ha dado la oportunidad de sentir a Dios cada día muy cerca de mi, algo tan real como tu propia existencia y tal vez tu sencillez de espíritu te haga experimentar la misma belleza que alcanzan a ver mis ojos, la hermosura de este amor del que todos tienen la oportunidad de disfrutar, al menos yo no dejaré escapar la sencillez que he arrebatado al Señor. Estemos agradecidos por todos los que con sencillez nos extienden su mano aún sin conocernos, ahí es donde está lo extraordinario, ' Si no tengo amor, nada soy'.


Los abrazo,


Nila

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